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Infortunio Nobelesco

Infortunio Nobelesco

Desafortunadas las palabras de Mario Vargas Llosa: "Si fuera colombiano y pudiera votar, yo también votaría por el "Sí". Las envía a la comunidad internacional desde las apacibles páginas del diario El País de Madrid, como un testimonio de esperanza y buenos sentimientos hacia Colombia. No es consciente de lo que ocurre detrás del tsunami de propaganda, pagada con recursos del Estado, con que el presidente Santos pretende concretar su única realización en 8 años de gobierno.

En el año de 1996, la pluma del Nobel describía desde París la perfecta idiotez latinoamericana: "Ella es ideológica y política, pero, por encima de todo, frívola, pues revela una abdicación de la facultad de pensar por cuenta propia, de cotejar las palabras con los hechos que ellas pretenden describir, de cuestionar la retórica que hace las veces de pensamiento. Ella es la beatería de la moda reinante, el dejarse llevar siempre por la corriente, la religión del estereotipo y el lugar común".

Yo siento que el Nobel abdica a la facultad de pensar por su cuenta y de cuestionar la retórica cuando se deja llevar por las siguientes palabras de un artículo de Hector Abad Faciolince: “¿No es mejor un país donde tus mismos secuestradores estén libres haciendo política, en vez de un país en que esos mismos tipos estén cerca de tu finca, amenazando a tus hijos, mis sobrinos, y a los hijos de tus hijos, a tus nietos?” Dicha frase, independientemente de su contenido, tiene un tono altisonante, moralista y sensiblero que dispara todas las alarmas en contra del estereotipo y el lugar común.

Este es el único caso que se conozca en la Historia de un grupo armado, pequeño y cuasiderrotado, que le impone a un contendor 4.000 veces más grande las condiciones de su rendición. Las FARC no buscan integrarse a la vida civil con nosotros sus compatriotas. Ellas vienen arrogantes y triunfantes por el poder, aprovechándose de la mediocridad del gobierno y de su concomitante vulnerabilidad política. Y todo el mundo conoce su objetivo: embarcarnos en el hermoso sueño del socialismo bolivariano, tan ajeno y distante a las querencias políticas de Vargas Llosa. Y éste se arrodilla beatífico ante la cegadora luminosidad de la esperanza; no se puede ser más ingenuo. Que incapacidad de cotejar las palabras con los hechos, de cuestionar la retórica que hace las veces de pensamiento. La frase de Hector Abad Faciolince debería ser: “¿No es mejor un país en las manos de tus secuestradores, en vez de un país en que esos mismos tipos estén cerca de tu finca, amenazando a tus hijos, mis sobrinos, y a los hijos de tus hijos, a tus nietos?”. Y si las FARC no llegan al poder, ¿Qué están dispuestas a hacer?. De todas maneras la propaganda del plebiscito habrá convencido a medio país de que los malos nunca fueron ellos, asesinos, secuestradores y narcotraficantes, sino nosotros, los partidarios del "No". Se entiende que el paso inexorable de los años haya debilitado la fortaleza del Nobel. Lo que duele es lo que el combo FARC - Gobierno hará con sus palabras en el tsunami propagandístico de marras. 

Que desgracia que el propio Vargas Llosa caiga en el estereotipo que él mismo describió en el prólogo del "Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano".

 

 

Imagen tomada en Sept. 25, 2016 de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Manual_idiota.jpg

¿Derechos o deberes?

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