Sergio Barrera, 2012
“Educar a una persona no es obligarla a aprender algo que no sabía, sino convertirla en alguien que no existía.”
— John Ruskin, siglo XIX

Uno es su trabajo. Después de 41 años dedicados a la docencia soy, antes que nada, profesor. 

 

No vale que le quiten a uno sus alumnos, o, como a Fray Luis de León, que lo hagan prisionero durante años por sus ideas. 

Cuenta la leyenda que después de 4 años de prisión, comenzó su primera clase diciendo: "como decíamos ayer". Y aquí estoy, después de un año de haber sido desvinculado a mis cátedras de la Universidad de los Andes, dispuesto a continuar, y hay muy buenas razones para hacerlo. La Educación en Colombia apesta, porque su rumbo pasó de ser tema de educadores e intelectuales a lugar común de la política. Ya no está asociado a la complejidad, pedante si se quiere, de los intelectuales, sino a la simpleza propagandística de las consignas partidistas. Todo el mundo en Colombia cree en "una educación gratuita y de buena calidad", como si la Universidad de Harvard o el Imperial College tuvieran las puertas abiertas para educar gratuitamente a una nación. "Todo el mundo tiene derecho a manejar un Mercedes" sería una frase igual de absurda.

Una pregunta que nadie parece haberse hecho es ¿Qué haríamos 40 millones de colombianos si todos fuéramos ingenieros, médicos, abogados etc.? La respuesta a esa pregunta si existe, sin embargo. Uno la encuentra paseándose por las desoladas calles de la Habana viendo a los profesionales cubanos pedir limosna a los turistas. O recorrer las inhóspitas selvas del Chocó encontrándoselos tratando de huir del infierno en que nacieron. No hay maldición más grande que recibir educación para después no tener oportunidades en la vida.

Me encantaría preguntarle a todos aquellos que hacen demagogia con el tema de la educación, qué es para ellos una "educación de calidad". Tengo la sospecha de que todos dirían que es la que transmite los conocimientos que se requieren para tener éxito en la vida (¿fue esa también su respuesta, amigo o enemigo lector?). Nada más ajeno al discurso de los grandes pensadores y educadores de la historia. Mis estudiantes de antaño recordarán dos frases al respecto, la primera enunciada por Plutarco hace 2000 años: "La mente humana no es un vaso para llenar, sino una lámpara para encender." La segunda, por el pensador inglés John Ruskin en el siglo XIX: "Educar a una persona no es obligarla a aprender algo que no sabía, sino convertirla en alguien que no existía."

Mi pretensión con esta página es, como intentaba hacerlo en mis clases, identificar las consignas mentirosas del discurso de los colombianos.

También quisiera compartir, especialmente con quienes fueron mis alumnos, algunas de las clases que tuve el privilegio de dictarles. Tal vez este blog es apenas un intento de no desaparecer en el olvido. Todo ser vivo viene al mundo con un poderoso instinto de conservación, y yo no soy la excepción.

Bienvenidos,

Sergio Barrera