Camino a nuestro sino
Se atribuye la acuñación del término "Cuarto poder" refiriéndose a la prensa al pensador anglo-irlandés del siglo XVIII Edmun Burke (1729 -1797). En los 200 años que siguieron a su muerte la prensa se consolidó y llegó a jugar un papel fundamental en la historia. En buenas manos los medios de comunicación informan imparcialmente a los ciudadanos para que por medio del voto puedan elegir buenos gobernantes. La buena prensa hace eco de la realidad social y la opinión pública de una nación, para que sus dirigentes tomen decisiones informadas sobre el país que tienen en las manos. La buena prensa denuncia a los funcionarios públicos corruptos, el crimen organizado, los banqueros delincuentes, los industriales sin ética, las catástrofes ambientales etc.. Por ello no es exagerado decir que las democracias sobreviven gracias a la calidad de su prensa. ¿Qué pasa cuando la prensa pierde su imparcialidad y se dedica a defender los intereses de un grupo político o económico?
Las grandes dictaduras del siglo pasado, incluyendo a Hitler, Mao y a Stalin, comprendieron que el control de la prensa era fundamental en el sometimiento del pueblo, convenciéndolo de las más descaradas y desfachatadas mentiras. La segunda guerra mundial y el desastre de los imperios comunistas debería alertarnos sobre el peligroso alineamiento entre el poder y la prensa. ¿Será que es inevitable que una vez se ha corrompido el primero le caiga como un buitre a los medios de comunicación?
Los colombianos tenemos mala memoria. Escondemos nuestro oscuro pasado en vez de divulgarlo y enseñarlo para que nunca vuelva a ocurrir, como sí se hizo con el Holocausto. Por eso vivimos una y otra vez nuestro trágico sino: la violencia. El enfrentamiento que se produjo entre católicos conservadores y socialistas liberales desde el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938), tuvo como principal campo de batalla a la prensa, en los dos bandos. A través del manejo partidista de la información, exacerbaron hasta el delirio la polarización del pueblo colombiano. Finalmente explotaría nuestro pequeño y vergonzoso Holocausto. Dos periodistas ex-presidentes, Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez Castro, serían los llamados por la historia a conjurar nuestra maldición. ¿Cuánta culpa hubo detrás de la Declaración de Sitges que le dio la vida al Frente Nacional? Acordaron la Paz, pero también consiguieron el olvido.
Los síntomas de una mala prensa comienzan a aparecer nuevamente en el país, a raíz del plebicito sobre los acuerdos de Paz de la Habana. La copa que me rebosa el vaso es una noticia publicada en el Diario El Espectador el día de hoy, 24 de octubre de 2016. La columna se titula "Denuncian que pastor del No en Cartagena cotiza salud como si ganara salario mínimo". Y en la noticia figura la siguiente perla de "buen" periodismo (la negrilla se lo agrego yo): "Mientras realiza jugosos negocios con casas en exclusivos sectores de Cartagena, el célebre pastor cristiano Miguel Fernando Arrázola –conocido por su postura a favor del No en el plebiscito y quien lidera la concurrida iglesia Ríos de Vida– estaría cotizando seguridad social por apenas un salario mínimo, de acuerdo con la denuncia de uno de sus feligreses". La única noticia que hay ahí es la denuncia hecha por un feligrés. Independientemente de si es culpable o no, el asunto se presenta de una forma malintencionada para atacar a los contendores políticos del diario. Los periodistas se defenderán hipócritamente argumentando que el personaje es "muy" importante en la vida nacional. Pero si este fuera el caso, ¿para qué incluir su posición política en el titular de la noticia?. ¿Está El Espectador dedicado a enlodar y atacar personalmente a los miembros del otro partido, como en la peor época de la prensa colombiana?. ¿No sienten los herederos de Don Guillermo Cano que el periodismo tiene que ejercerse con grandeza?.
Ya llevamos más de una década polarizándonos políticamente de una forma que hace recordar a los viejos liberales y conservadores. El rojo y el azul han sido reemplazados por el SI y el NO. Sólo nos hacía falta una prensa sectaria, irresponsable y de poca altura.
¿Hubiera podido alguien predecir en 1945 lo que sucedió después?.
Imagen tomada de http://subhadipkoley.deviantart.com/gallery/, en Octubre 29, 2016. Créditos: SubhadipKoley.